Poemas

               Poemas del libro "Desde mi Alma"


                   SER PERFUME Y ALMA

Pena de no ser aroma
como el de un nardo precioso.
O de algún clavel bonito.
Quizás de un jazmín hermoso.

Yo prefiero ser galán
para hacerte compañía.
Dando perfume a tu cama
hasta que se haga el día.

Si acaso abre tu ventana
que por ella yo entraría.
Para ofrecerte de raso
tu ropita “pa” dormía.

Yo sería el enamorado
que allanaría esa ventana.
Y el alba me avisaría
cuando venga la mañana.

No te pediría “na”
si mi esencia te quedaras.
Sólo me dejes volver...
“pa” ver cómo me tratabas.

Si te quedaste el aroma...,
¡Quédate también mi alma!
para hacerte compañía.
Dando perfume a tu cama
hasta que se haga el día.

Si acaso abre tu ventana
que por ella yo entraría.
Para ofrecerte de raso
tu ropita “pa” dormía.

Yo sería el enamorado
que allanaría esa ventana.
Y el alba me avisaría
cuando venga la mañana.

No te pediría “na”
si mi esencia te quedaras.
Sólo me dejes volver...
“pa” ver cómo me tratabas.

Si te quedaste el aroma...,
¡Quédate también mi alma!



REMAR SOBRE TI

Si acaso tú fueras barca.
Y si acaso yo los remos.
Cruzaríamos los mares
como cruzamos los besos.

Agua cautiva será
donde navegues, barquita.
Serás agüita del cielo,
o, mejor, serás bendita.

Surcando mares eternos
entre olas de suspiros,
se me alegra el corazón
con un tropel de latidos.

Besos salobres de ti
para la sed de mi boca.
Esos que llevan al cielo.
Esos que mi alma tocan.

Besos salobres de ti…
Esos besos… mi alma tocan.

 
TÚ, LA MUÑEQUITA

Existe crecida vida
más allá de la razón,
más allá de nuestra mente,
y, a veces, del corazón.

No hay que llorar lo perdido
si no mereció la pena,
Sí si lo mereciera.
Con él lleva la condena.

Lloro por tu dolor,
que lo llevo como el mío.
¿Por qué no lloras por mí
como si fuera el “perdío”?

Ay, muñequita de sueños,
de carita “arrebolá”.
¿Por qué tú no me abrazas
sin ropita “almidoná”?



¿SERÍAN MANOS “ATREVÍAS”?

Siete días de tormento,
siete sueños “fracasaos”,
siete noches en vela,
siete puñales “clavaos”.

Siete veces me condenen
si algo yo te he “robao”.
Tú lo diste permitido...
¿Por qué he de vivir “penao”?

Siete facas “pa” mi cuerpo
que se queden “envainás”.
Siete suspiros de muerte
por volverte a acariciar.

Les pondría guantes de seda
a mis manos “atrevías”.
Para acariciar tu piel
sin que las notara frías.

Penas.
Suspiros.
Alegrías...
¿Eran pecadoras las manos mías?



            LOS CERCOS DE TUS OJERAS

Sacrificio a mi cariño
es el por ti “provocao”,
De no poderte aclarar
las cosas que había “soñao”.

Explicarme yo intenté...
Me atajaron tus ojeras...
¿De qué manera lo haría
para que tú lo entendieras?

Tu gracia es como un cuchillo
que rasga los corazones.
Y tu atractivo, un tesoro
con suficientes razones.

¿Cómo sería una aventura
con una mujer cabal?
Los años son lo de menos...
¡Qué más da menos que más!

El cerco de tus ojeras
entre negrillo y “morao”,
dejan clara la pasión
que echaste a lo “disfrutao”

Tú superas de completa...
Como hembra, mucho más.
Acariciarte, es un lujo...
Y tenerte, mucho más

Dios bendiga la hermosura
que llevas dentro de ti
Y también tus ojeras...
¡Ojeras de ser feliz! 


¿POR QUÉ ESTÁ DULCE...?

Un camino sinuoso
es el incierto destino,
donde mudos pensamientos
purgarán lo merecido.

Son un torrente callado
de nostalgia en lo vivido...
Todo fue tiempo pasado...
¡Que nunca incluye el olvido!

Era almíbar de una boca,
que yo nunca había probado.
Lumbre de un corazón
dentro de un pecho quemado.

Con susurros de palabras
que hasta una roca rompieran,
yo vivía deseando
que aquello sueño no fuera.

Y si todo un sueño fue,
la mente se vuelve loca.
       Si no existieron los besos,
      ¿por qué está dulce mi boca?


      

¡HERMOSA COMO NINGUNA!

Si quieres sentir amores,
ponle reja a tu ventana
y te la lleno de flores.

Y que sostengan su esencia,
“pa” que te embriaguen en la noche
con amorosa presencia.

Quiero estar ebrio de ti,
de la arenga de tus ojos...
y de tu expresión feliz.

Púdicos rayos de luna,
a tu cuerpo se abrazaban,
A ti. ¡Hermosa como ninguna!

¿Por qué no es casta mi mente?
¿Por qué no la cambias tú
“pa” que se vuelva decente?

Sólo son dignos mis sueños
cuando los tengo contigo
Ahí yacen mis empeños.

Y te bajaré al río…
Lo cruzarás en mis brazos
“pa” que tú no pases frío.

Y de plata será el río,
como el tesoro que llevo…
muy dentro del pecho mío.



              ¡POR DIOS, DÉJAME SOÑAR!

Yo te voy a regalar
un pañuelo sin color,
y una sabana de hilo
para que envuelvas tu amor.

Y a tu figura, una flor
que acaricie el viento en calma.
Y un beso para tu boca.
Y ternura “pa” tu alma.

Eres una campanilla.
Para amor, un campanil.
Y el cantar de los cantares…
¿A quién tú no harías tilín?

              Déjame soñar.
Quiero de ti una corona.
Pero házmela de besos
para trasegar tu aroma.

Déjame soñar.
¡Por Dios, déjame soñar
“pa” que a ti te escriba “cosas”!
Tú enamoras “pa” temblar.

¿Me vas a dejar soñar,
con tu cara de alegría
y tus ojeras “morás”? 




            SOMBRA DE SILENCIO

Cuánto valoro el silencio,
al tener sueños contigo.
Yo te deseo con delirio,
y a mi fantasía bendigo.

Y a mi conciencia maldigo
cuando me advierte con gritos...
Que si bien o mal está,
todo aquello del amar

            Tengo ebriedad de ti.
            Y de tu talante.
Y lo que “hablan” tus ojos.
Y el señorío del semblante.

            Me falta la hora.
Acaricio mes y también día
para cumplir mi palabra...
¡Que por ti me moriría!

Tengo sombra de silencio.
Sombra de calma.
Sombra de un recuerdo.
Y también la de mi alma.

Ni quisiera ser tu “pare”,
ni tu hermano ni tu “mare”.
Quisiera ser un extraño...
¡Flamenca..., que Dios te ampare!

-

NO LLAMES A TU CONCIENCIA

¿Amarte, quererte?
Mejor sentirte.
Supremo tenerte.
¡¡Qué suerte!!

               ¡Serían tus caricias
para el alma mía,
las que el tiempo detuvieran
hasta la “amanecía”!

Con lencería de tu cuerpo
              yo me haría pañuelos.
              “Pa” guardar tus suspiros.
              “Pa” mitigar desconsuelos.

              ¿Cómo serían las ternuras
              que tus manos regalaran?
              ¿Cómo sería la sonrisa
              que tu cara reflejara?

              Dame un poco de algo tuyo
              que mi alma guardaría.
              Y si acaso fuera dulce,
              ¡Tu boca y mi boca, dulces estarían!

              ¿Llamarías a tu conciencia?
              Si es para gozar de amor...
¡¡Seguro. No acudiría!!



Poemas del libro "Balcón Abierto"

    YO HABLARÉ CON LA JUSTICIA

La justicia ha “publicao”
que presa te va a llevar,
por robarme el corazón
que tanto lo haces penar.

Yo veré a los alguaciles
para pedirles perdón
y a la cárcel no te lleven.
Que el puesto lo ocupo yo.

Y en sueños te vea venir
en la celda “castigao”,
juzgándome muy orgulloso
de estar por ti “encerrao”

Y el día que sea libre
te enteres que te he “querío”
¡Yo me encerraría mil veces
para ser de ti el “marío”!

Ve diciéndole a la gente
que “pecao” no he “cometío”
que sepan que yo estoy preso...
por mucho haberte “querío”

Y si nunca tú me olvidas
no me importó estar “prendío”,
yo me moriré feliz
sabiendo que me has ”querío”. 
 


 
¡AY! LAS ROSAS DE TU...

Una imagen indefinida,
Una realidad soñada.
Una pena retenida,
Una persona amada.

Un pelo “pa” acariciar
encima de la almohada.

Unos labios “pa” besar
allá por la madrugada.

Y unos ojos “pa” decir
lo que la boca callaba.

¡Ay las rosas de su pecho!
¡Ay las flores de su vientre!
¡Ay las sedas de su piel!
¡Ay manos para recorrerle!

De la gloria, hasta el infierno.
De la pena, a la alegria.
De sentir poder tener.
De no sentir... la agonía.

Un deseo es explorarle
desde su cima, a... su sima.
Un anhelo es disfrutarla
pero sintiendo la estima.

¡Ay las rosas de tu pecho!
¡Ay las flores de tu vientre!
¡Ay las sedas de tu piel!
¡Ay manos “pa” recorrerte!





¡COMO TE PARIÓ TU MAMA!

¡Ay, quién fuera un espejito!
Donde se mire tu cara.
Donde pintaras tus labios.
Donde abrace tu mirada.

Qué gusto si me empañara,
y que sintiera tu piel
cuando la piel de tus manos
me lave con agua clara.

Qué gusto cuando te viera
despojarte de tus sedas,
haciendo pícaros guiños
a tus sábanas mozuelas.

¡Qué pena!
Cuando tu luz se extinguiera,
dejándome en las tinieblas
por dentro... y por fuera.

Soñando toda la noche
esperando la mañana,
“pa” que reciban tu luz
las tinieblas de mi alma.

Y después de despertar
mi ilusión imaginaba:
Poder verte vestida...                                                                                   ¡Como te parió tu mama!





Y QUE TE CONDENE UN JUEZ...

Las olas del mar devuelven
menos de lo que les di.
¿Por qué no me traen los besos
que en su orilla te ofrecí?

Y todo lo que decías
al estar “enamorá”,
que... casi dabas la vida
sin yo a ti pedirte “na”.

¿Y dónde estan tus caricias?
¿Y adónde fueron tus besos?
¿Y los granitos de arena
que yo limpié de tu cuerpo?

Aquellas noches de luna
de tinieblas se han cubierto,
dejándome desolado                                                                                  y recordando tu aliento.

¡Pena que yo no maldigo,
aunque ya no tenga “aquello”!
¿Quien me quita lo que tuve...?
¡¡Aunque solo sea un recuerdo!!

A juicio te llevaría,
y la luna por testigo
pa” manifestar jurando
que yo me moría contigo.

Y un juez justo te condene...
¡A que tú vivas conmigo!
Si no pude ser tu amante...,
dime que camino sigo.




LA CAMPANA

Me hablaron de una campana
que tocaba por la vela.
Ese es su nombre de pila,
siempre está de centinela.

Su imagen era al despertar
como si fuera una zambra.
Y hacía que se soñara
al sonar de su campana.

Esa torre dominante
protege a los “granaínos”.
Y nos despierta el silencio
que sin oírla sentimos.

Aún recuerdo aquellas noches
que a las doce ella tocaba,
y repetía por el alba
pa” que la vega regaran.

Yo crecí viendo la Alhambra
y esa torre con campana,
y ahora me muero de rabia
de que al irme no llorara.

El día que yo me muera
¡Dios quiera que sea en Granada!
y si acaso me incineran
que me suban a la Alhambra.

Desde la Torre de la Vela
mis cenizas sean echadas
y que reposen allí...
entre el Darro,                                                                                    la Alhambra y el Albayzin.



 
MI SED SE QUEDÓ SIN AGUA

Y hasta se apagó la luna.
Y hasta mi estrella... “perdía”.
Y hasta el canto de los grillos
con mi pena enmudecía.

¿Dónde está ese resplandor
que en el agua se veía?
¿Dónde está mi luz de estrella
que me alumbra cada día?
¿Y dónde están las dulzainas
que por las noches sentía?

La ceguera de mi mente,
el silencio del corazón,
y los brotes de mis venas
me hacían perder la razón.

Mi instinto vagando en pena
corría por el Albayzin.
¿Dónde estás, mi reina mora,
como hurí de mi jardín?

Aquellas noches... la luna,
al mirarnos sonreía.
¡Sabiendo... lo que sabía!

Fuiste tú aljibe de agua
que “pa” mi sed... yo bebí.
     ¿Dónde estás, mi reina mora,
como hurí de mi jardín?




                   Y A VECES SE QUEDA FRÍO

Corazones que achicharran
por razones de pasión.
Y otros quizás “condenaos”
por frialdad, sin razón.

También existen calientes
que es fundamento normal,
preparados “pal” rechazo
de ignorancia en el amar.

¿Por qué se queda de hielo
a veces un corazón?
¿Por qué no encuentra consuelo
sabiendo que no pecó?

¡Dolor! Dolor y dolor.
Exaltación de la pena.
Fanatismo de sufrir.
Paroxismo de condena.

Rapto de un pensamiento
sin descanso en padecer,
para poderlo enterrar
por negado en comprender.

Conmemoren un corazón
que no lo ha “tocao” el penar,
pa” poderle suplicar
que bien nos enseñe a amar.



 
¿POR QUÉ NO VUELVES?

Como cojín de alfileres,
corazones rojos “clavaos”.
Como sudario de pena
acaban siendo “moraos”

De aquel color moradito
podría ser la “lunita”,
con los brillos de un jazmín
en su cara tan bonita.

Pleitesía a los corazones
que estén o no estén “clavaos”.
Porque todos se revientan
si no se sienten “amaos”.

Chantaje de amanecer
entre las sabanas frío.
Como hielo que te quema
despues de haberla “tenío”.

¿Y por qué me arrebataste
lo que fue loca pasión?
¿Huiste por la mañana
como se esfuma el ladrón?

Pena que no vuelva a ver
la palidez de tu cara.
Tampoco oírte decir...
¿Volverás otra madrugada?





¡MALDITA SEA LA PUERTA!

De pena lloraba un alma
saliendo del corazón.
Era el sufrimiento amargo
por un camino que erró.

¿Alma que se condenó en la vida?
¿Qué sufrirá en el infierno?
¿Alma que penó en la gloria?
¿O quizás sea fuego eterno?

¿Fue acaso una vida larga?
¿Fue negra como el averno?
¿Fue oscuridad y fue tinieblas?
¡¡Fue una vida de tormento!!

Ni placeres, ni contrario
harán que el final se tuerza.
Aunque de flores se duerma,
de horrores lo hará despierta.

¡Maldita sea la puerta
que cierra una vida incierta!
Qué más da pongan “candaos”
¡Para la muerte está abierta!

Después de tantos pesares...
¡Ni demonios, ni muerte, ni puerta!
Cuando se apaga el alma...
¡La vida vive desierta!



¿UN SUEÑO?... ¡QUÉ MÁS DA!

Igual que ese colibrí vistoso
que vuela de rama en rama,
que hace alarde de colores
pa” conquistar a su dama.

O la prima y el bordón
de la guitarra, que rasgueando,
hace se arranque cantando
y al final calle llorando.

O una garganta “ajogá”
después de decirte ¡¡Guapa!!                                                                          Pensé decirte... ¡clavel!
pa” ponerte en mi solapa.

O un collar “jecho” con ramas
que tú lucirías dichosa
del árbol que cierta noche...
¡¡Tú quisiste ser mi esposa!!

O tantas y tantas cosas
como yo sueño de ti,
y al llegar mi despertar...
¡una, a una las perdí!

¿O quizás exististe?
¿Pesadilla?
¿Fantasía?
¡Qué más da!... si soñando fuiste mía.




Poemas del libro:
¡Qué linda!



ESO ES PERDER

¿Por qué me niegas tus besos,
y tu piel a piel, también,
y tus mejores palabras,
y el generoso querer?

Yo quisiera comprender
este incierto proceder.
¿Olvidaste las virtudes
que te dieron al nacer?

¿Dónde está tanta bondad
que presumías tener?

Quiero ayuda y ayudarte
para podernos querer.
El tiempo se va pasando
Y, sin duda… ESO ES PERDER.




LÁGRIMAS DE MUJER

¡Lágrimas, lágrimas,
lágrimas de mujer!
Yo quisiera embalsamarlas
pa” que no se “puean” perder.

Enmarcarlas con suspiros
que me provocas sin fin.
Y poder acariciarte
cuando esté lejos de ti.

Al sentirme triste y solo,
            enseñaré el corazón.
Aunque viejo, sí lo tengo:
¿Tanto malo provoco?

Yo no quiero que tú llores
aunque pierda tu recuerdo.
Lo que quiero es… que me quieras,
¿es mucho, si pido eso?

Aunque viejo el corazón,
debías ver cómo lo tengo.

Y que tus manos lo abrieran,
y vieras que sentir, siento,
y acariciaras mi sangre,
y vieras lo que merezco.

Y hasta el día en que me muera
seguiré diciendo esto…
Lo que quiero es que me quieras.
¿O ES MUCHO SI PIDO ESO?




NO TE PIDO UN BESO

Cuando se quiere querer,
algo tienes que ofrecer.
Yo te ofrezco corazón
pa” que me puedas querer.

Pensarás que no te quiero
si yo no te pido un beso.
Es muy fácil de explicar:
quien quiere no pide besos,
quien quiere los besos da.

Un primer beso
llena el alma,
llena el corazón.
Y el último… lo rompe todo.

¡Quisiera morirme,
debiéndote un beso!
                      

 
BESOS O RECUERDOS

Besos, besos, besos.
De ti solo quiero besos.
Besos que llenan mi alma.
Besos que dejan recuerdos.
De ti solo quiero besos.

¿”Pa” qué quiero más recuerdo…
que el recuerdo de tus besos?
Nunca pensaba estar preso…
Y ahora lo soy de tus besos.

Besos para quererte querer.
Besos para contigo vivir.
Besos para soñar con el cielo.
Y… el cielo lo eres “pa” mí.

Como estrella “plateá”
contigo mucho soñara,
aunque me quedara ciego
a tu luz siempre mirara.

Siempre te busqué en el cielo
y… en la tierra te encontré.

Y me diste tu cariño.
Y me diste tu ternura.
Y me diste lo que me diste:
¡Una amistad sin censura!

Ahora quiero que me quieras.
¡ESO SERÍA LA LOCURA!




            POLICROMÍA DE MUJER

Un rosario de perlas
tú debieras ser,
pa” poder rezar contigo
una, otra y otra vez.

Y tu carita de seda
como el resto de tu piel,
y tu sonrisa ternura,
y tus besos…

¿Cómo serían tus besos?
            ¿Y tu amor?
¿Y tu cariño?
¿Y tu soñar?
¿Y…?
¡Dios mío…, no puedo más!

Serás como quieras ser:
un rosario de perlas
pa” poder rezar contigo
una, otra y otra vez.

Y, si “pueo” rezar contigo,
te pediría tu olor,
y acariciaría tus manos
pa” sentir la piel a piel
con ese color de miel,
y tu pelito de seda.

Y si encendieras tu fuego,
yo tu fuego apagaré,
una, otra y otra vez.
Y si “pueo” “rezar” contigo,
yo contigo rezaré.
UNA, OTRA Y OTRA VEZ.


 
TENGO UNA ESTRELLA “PARTÍA”

            Estrella de mi ilusión.
Princesa en mis pensamientos.
Guapa para mis ojos.
Reina de mi corazón.

Yo quisiera, vida mía,
que un poco fueras “pa” mí,                                                                          y tus manos me acaricien,
y un susurro de cariño,
y unos besos de ternura,
abrazarnos como niños
y la “estrellita”… nos cubra.

¿Por qué tú me gustas tanto
y tanto sueño contigo,
me compensas suficiente
con dejarme ser tú amigo?

Dame un poco de tu tiempo
sin que la luna nos vea.
Para que sienta tu aliento.
Y la sangre de tus venas.
Y que me des tantas cosas
que no me acuerde de penas.
Y que encendieras tu fuego
aunque con él me quemara.

Ardiendo que me muriera
por bueno… yo lo daría,
¡Qué más da cómo me muera!
SI PUDE TENERTE MIA.




Poemas del libro
"Poemas nacidos del corazón"

-->

PUÑALES DE PENAS


En esa fragua gitana
Donde forjan la amistad,
Donde retuercen los hierros
Donde se suele cantar.
Yo mandé para templar
De acero mi corazón,
Pero mejor temple dieron
Al puñal que me mató.
Puñales de penas son
Los que te hieren el alma,
Puñales que clavan,
Puñales que sangran.
¡Aquí esta mi pecho,
Por si lo quieres matar!
¡Igual da morir de pena
Que morir de “puñalá”!
Y como vaina de penas
En él se quede “clavá”.
Sobre el yunque se forjaba
De penas la soleá.



-->
LA GITANILLA


Esa gitanilla guapa
Que por mi calle pasaba,
Con su pelito azabache
Lo mismo que su mirada.
Esa muñequita linda
Con su blusa de lunares,
Con su falda “colorá”
Y zarcillos de corales.
De madera su collar,
Sus pulseras de madera,
De madera sus tacones,
Y de nácar su peineta.
Esa niña enamoraba
A quien osara mirarla,
Sus labios color de sangre,
La sonrisa de naranja.
Ese regalo de Dios
A mi la “vía” me daba.
Cuando sentía sus pasos,
El alma se me escapaba.
¡Esa gitanilla guapa
Que por mi calle pasaba!



-->

EL ROMANCERO GITANO

¡Federico, Federico,
Estoy en el avellano!
Quiero aprender lo que sabes
De tragedias y gitanos.
De tu Antoñito “el Camborio”
Al que tú hiciste vivir,
Y le quitaron la vida
Cerca del Guadalquivir.
De tú preciosa y el aire
Que, sátiro, le decía:
-Niña, deja que levante
Tu vestido para verte.
De la que era mozuela,
Pero tenía “marío”,
Y sus muslos se escapaban
Mitad lumbre, mitad frío.
-¡Ay, Federico García,
El de Soleá Montoya!
Solea de mis pesares
Caballo que se desboca.
-¡Ay, ay, Federico!
De tus peregrinos,
Que los casó el Papa
Porque eran primos.
-¡Ven, Federico!
A la Fuente del Avellano,
Seguro que aquí pariste
¡¡El romancero gitano!!


-->


¿DE QUÉ HABLARÍAN?

Fresquito en la plaza nueva
Junto a la fuente del agua,
Vigilante está la Alhambra
Y la iglesia de Santa Ana.
Mi carrerita del Dauro,
Ese río de sangre y plata,
Con penas de los gitanos
Y con olores de albahaca.
Paseito de los Tristes
Con sus puentes a caballo:
Uno el de las Chirimías
Que parecen estar tocando.
Al otro puente le dicen
El del Carmen de la Fuente
Con historias desgraciadas
Que recordar no merece.
Cuestecita de los chinos
Junto a la del Avellano,
Que según cuentan los libros
Tertulias se celebraron.
Se reunían pintores,
Músicos, escultores,
Escritores, y poetas,
También doctores en letras.
Sentados o paseando
Quién supiera qué decían.
¿Serían cosas de gitanos?
¿Serían de la morería?
Fueran unas, fueran otras,
¡¡Qué grandes cosas dirían!!





-->              TANTO FUE EL PECADO

¿Qué te pasa, corazón,
Que me tiemblas como un niño?
¿Qué te pasa, corazón,
Es que te falta cariño?
¿Qué te pasa, corazón,
Es que no quieres vivir?
A ti siempre yo te entiendo
¿Pero me entiendes tú a mí?
Quiero todo lo que quieres
¿Pero…nos quieren así?
¿Podremos seguir viviendo?
O nos dejamos morir,
Ni de noche ni de día
Nuestra vida vale “ná”
Fue tan grande mi pecado
Para tenerla “amargá”.
Le pediría tiempo al tiempo
Pues el tiempo te lo da,
Cuando el tiempo me lo dé,
No tendré tiempo “pa na”.



-->

DILE LUNA


-Dile, luna si la ves,
Que yo me muero por ella.
-Dile, luna si la ves,
Que me dejó sin estrella.
-Dile, luna si la ves,
Que por ella me moría.
-Dile, luna si la ves,
Que es mi sueño cada día.
-Dile, luna si la ves,
Que de amor me estoy muriendo.
-Dile, luna si la ves,
Que se acabe su silencio.
-Dile, luna si la ves,
Que yo espero su mensaje.
¡¡AUNQUE ESTÉ EN EL CEMENTERIO!!




-->
PERDIÓ SU FLOR

De noche. Al salir la luna
Enciende su resplandor,
Para guiar a la niña
Que pasea con su amor.
Alumbra los callejones,
Alumbra los cobertizos,
Para ir dándole luz
A la niña de los rizos.
De la niña es buen guardián,
Siempre cuidando de ella,
Dejándole algún “rincón”
“Pa” que su amor se estremezca.
Así será confidente
Cuando peque con pasión,
Esa niña de los rizos
Que sin su flor se quedó.
De nombre le puse luna
Noche y alba, de apellidos.
Cuando recuerdo a la niña
Me hace perder los sentidos.
No es pena lo que yo siento,
Sino tristeza y dolor.
Que perdiera su pureza
La niña de tanto amor.



-->


SUEÑOS “PA” SUFRIR


Son las penas un torrente
Que por mis lágrimas salen,
Recorriendo las mejillas
“Pa” que tus besos las paren.
Yo no le temo al morir.
Le temo al vivir sin ti,
El poder estar contigo
Eso para mi es…VIVIR
Él soñó que lo olvidaba
Y de morir lo pensó.
Al recordar su cariño
Despierto se consoló.
Aire que te acariciaba
Y que tu cuerpo envolvía,
Se llevaba tu perfume
Con ello sufrir me hacia.
Aire que llegas
Aire que sentí
Aire que te fuiste
Aire “pa” sufrir.
Te sentí como brisa,
Te tuve como aire,
Te fuiste como un ciclón,
Te llevaste mi corazón.



-->
POBRE LOCO

En un jardín vi una rosa
Que su tallo cimbreaba,
Sobresaliendo de todas
Las que allí se cultivaban.
Era de color trigueño
Envuelta como de tul,
Con un tamaño perfecto
Rebosante de salud.
Seguro que el jardinero
Que la cultivó al nacer,
La trató con mucho esmero
“Pa” que aprendiera a querer.
Yo pensé: ¿esto es un sueño?
Y así me puse a soñar,
Cerré suave mis ojos
Y mi mente eché a volar.
La acaricié tiernamente
Para que no me pinchara,
Le dije cosas bonitas,
Ella se ruborizaba.
Me contestó con dulzura
Diciendo que yo mandaba.
Me ofreció su terciopelo
Con suavidad me entregó.
Me embriagó con su perfume
Y sus espinas quitó,
Se prendió de mi cintura
Se abrazó a mi corazón.
Aquello fue ¡la locura!
Y así mi amor respondió.
Rosa de pitimini 
Nacida de madre guapa,
En tierra de Andalucía
Con buena mano sembrada.
La mejor tierra del mundo 
Donde nacen tantas flores, 
Vergel donde tú naciste
Para amor de mis amores.
¡Flor de mi corazón!
Cuántas cosas yo daría,
Para ser tu jardinero
Y cuidarte noche y día.
Seguro que nacerían
Pensamientos y alhelíes,
Clavellinas de “Graná”
Y claveles de Motril.
Nardos, jazmines y rosas
Eso sería el morir.
 Todo ello cuidaría
Con tal que fueras “pa” mí.
Me olvidaría de este mundo
Y quererte solo a ti.
Cuando con tanto cariño
A la rosa acariciaba,
Se impuso la realidad
Y mi mente despertaba.
Sentí desesperación
Ver a mí rosa alejarse,
Y decir con amargura:
-Pobre loco, de una flor enamorarse,
Seguí mirando a la rosa,
Que despacio se alejaba,
Sobre un sendero de lágrimas
Que sus pétalos derramaban.



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