SER PERFUME Y ALMA
Pena de no
ser aroma
como el de un
nardo precioso.
O de algún clavel
bonito.
Quizás de un
jazmín hermoso.
Yo prefiero
ser galán
para hacerte
compañía.
Dando perfume a tu
cama
hasta que se haga
el día.
Si acaso abre
tu ventana
que por ella yo
entraría.
Para ofrecerte de
raso
tu ropita “pa”
dormía.
Yo sería el
enamorado
que allanaría esa
ventana.
Y el alba me
avisaría
cuando venga la
mañana.
No te pediría
“na”
si mi esencia te
quedaras.
Sólo me dejes
volver...
“pa” ver cómo
me tratabas.
Si te
quedaste el aroma...,
¡Quédate también
mi alma!
para hacerte
compañía.
Dando perfume a tu
cama
hasta que se haga
el día.
Si acaso abre
tu ventana
que por ella yo
entraría.
Para ofrecerte de
raso
tu ropita “pa”
dormía.
Yo sería el
enamorado
que allanaría esa
ventana.
Y el alba me
avisaría
cuando venga la
mañana.
No te pediría
“na”
si mi esencia te
quedaras.
Sólo me dejes
volver...
“pa” ver cómo
me tratabas.
Si te
quedaste el aroma...,
¡Quédate también
mi alma!
REMAR SOBRE TI
Si acaso tú fueras barca.
Y si acaso yo los
remos.
Cruzaríamos los
mares
como cruzamos los
besos.
Agua cautiva será
donde navegues,
barquita.
Serás agüita del
cielo,
o, mejor, serás
bendita.
Surcando mares
eternos
entre olas de
suspiros,
se me alegra el
corazón
con un tropel de
latidos.
Besos salobres de
ti
para la sed de mi
boca.
Esos que llevan al
cielo.
Esos que mi alma
tocan.
Besos salobres de
ti…
Esos besos… mi
alma tocan.
TÚ, LA MUÑEQUITA
Existe
crecida vida
más allá de la
razón,
más allá de
nuestra mente,
y, a veces, del
corazón.
No hay que
llorar lo perdido
si no mereció la
pena,
Sí si lo
mereciera.
Con él lleva la
condena.
Lloro por tu
dolor,
que lo llevo como
el mío.
¿Por qué no
lloras por mí
como si fuera el
“perdío”?
Ay, muñequita
de sueños,
de carita
“arrebolá”.
¿Por qué tú no
me abrazas
sin ropita
“almidoná”?
¿SERÍAN MANOS
“ATREVÍAS”?
Siete días
de tormento,
siete sueños
“fracasaos”,
siete noches en
vela,
siete puñales
“clavaos”.
Siete veces
me condenen
si algo yo te he
“robao”.
Tú lo diste
permitido...
¿Por qué he de
vivir “penao”?
Siete facas
“pa” mi cuerpo
que se queden
“envainás”.
Siete suspiros de
muerte
por volverte a
acariciar.
Les pondría
guantes de seda
a mis manos
“atrevías”.
Para acariciar tu
piel
sin que las
notara frías.
Penas.
Suspiros.
Alegrías...
¿Eran
pecadoras las manos mías?
LOS CERCOS DE TUS OJERAS
Sacrificio a
mi cariño
es el por ti
“provocao”,
De no poderte
aclarar
las cosas que
había “soñao”.
Explicarme yo
intenté...
Me atajaron tus
ojeras...
¿De qué manera
lo haría
para que tú lo
entendieras?
Tu gracia es
como un cuchillo
que rasga los
corazones.
Y tu atractivo, un
tesoro
con suficientes
razones.
¿Cómo sería
una aventura
con una mujer
cabal?
Los años son lo
de menos...
¡Qué más da
menos que más!
El cerco de
tus ojeras
entre negrillo y
“morao”,
dejan clara la
pasión
que echaste a lo
“disfrutao”
Tú superas
de completa...
Como hembra, mucho más.
Acariciarte, es un lujo...
Acariciarte, es un lujo...
Y tenerte, mucho
más
Dios bendiga
la hermosura
que llevas dentro
de ti
Y también tus
ojeras...
¡Ojeras
de ser feliz!
¿POR QUÉ ESTÁ
DULCE...?
Un camino
sinuoso
es el incierto
destino,
donde mudos
pensamientos
purgarán lo
merecido.
Son un
torrente callado
de nostalgia en lo
vivido...
Todo fue tiempo
pasado...
¡Que nunca
incluye el olvido!
Era almíbar
de una boca,
que yo nunca había
probado.
Lumbre de un
corazón
dentro de un pecho
quemado.
Con susurros
de palabras
que hasta una roca
rompieran,
yo vivía deseando
que aquello sueño
no fuera.
Y si todo un
sueño fue,
la mente se vuelve
loca.
Si no existieron los besos,
¿por qué está dulce mi boca?
¡HERMOSA COMO
NINGUNA!
Si quieres
sentir amores,
ponle reja a tu
ventana
y te la lleno de
flores.
Y que
sostengan su esencia,
“pa” que te
embriaguen en la noche
con amorosa
presencia.
Quiero estar
ebrio de ti,
de la arenga de
tus ojos...
y de tu expresión
feliz.
Púdicos
rayos de luna,
a tu cuerpo se
abrazaban,
A ti. ¡Hermosa
como ninguna!
¿Por qué no
es casta mi mente?
¿Por qué no la
cambias tú
“pa” que se
vuelva decente?
Sólo son
dignos mis sueños
cuando los tengo
contigo
Ahí yacen mis empeños.
Ahí yacen mis empeños.
Y te bajaré
al río…
Lo cruzarás en
mis brazos
“pa” que tú
no pases frío.
Y de plata
será el río,
como el tesoro que
llevo…
muy dentro del
pecho mío.
Yo te voy a
regalar
un pañuelo sin
color,
y una sabana de
hilo
para que envuelvas tu amor.
para que envuelvas tu amor.
Y a tu
figura, una flor
que acaricie el
viento en calma.
Y un beso para tu
boca.
Y ternura “pa”
tu alma.
Eres una
campanilla.
Para amor, un
campanil.
Y el cantar de los
cantares…
¿A quién tú no
harías tilín?
Déjame soñar.
Quiero de ti una
corona.
Pero házmela de
besos
para trasegar tu
aroma.
Déjame
soñar.
¡Por Dios, déjame
soñar
“pa” que a ti te escriba “cosas”!
“pa” que a ti te escriba “cosas”!
Tú enamoras “pa”
temblar.
¿Me vas a dejar
soñar,
con tu cara de
alegría
y tus ojeras
“morás”?
SOMBRA DE SILENCIO
Cuánto
valoro el silencio,
al tener sueños
contigo.
Yo te deseo con
delirio,
y a mi fantasía
bendigo.
Y a mi
conciencia maldigo
cuando me advierte
con gritos...
Que si bien o mal
está,
todo aquello del
amar
Tengo ebriedad de
ti.
Y de tu talante.
Y lo que “hablan”
tus ojos.
Y el señorío del
semblante.
Me falta la hora.
Acaricio mes y
también día
para cumplir mi
palabra...
¡Que por ti me
moriría!
Tengo sombra
de silencio.
Sombra de calma.
Sombra de un
recuerdo.
Y también la de
mi alma.
Ni quisiera
ser tu “pare”,
ni tu hermano ni
tu “mare”.
Quisiera ser un
extraño...
¡Flamenca..., que
Dios te ampare!
NO LLAMES A TU
CONCIENCIA
¿Amarte,
quererte?
Mejor sentirte.
Supremo tenerte.
¡¡Qué suerte!!
¡Serían tus
caricias
para el alma mía,
las que el tiempo
detuvieran
hasta la
“amanecía”!
Con lencería
de tu cuerpo
yo me haría
pañuelos.
“Pa” guardar tus
suspiros.
“Pa” mitigar
desconsuelos.
¿Cómo serían
las ternuras
que tus manos
regalaran?
¿Cómo sería la
sonrisa
que tu cara
reflejara?
Dame un poco de
algo tuyo
que mi alma
guardaría.
Y si acaso fuera
dulce,
¡Tu boca y mi boca,
dulces estarían!
¿Llamarías a
tu conciencia?
Si es para gozar
de amor...
¡¡Seguro. No
acudiría!!
Poemas del libro "Balcón Abierto"
YO HABLARÉ CON LA JUSTICIA
La
justicia ha “publicao”
que
presa te va a llevar,
por
robarme el corazón
que
tanto lo haces penar.
Yo
veré a los alguaciles
para
pedirles perdón
y
a la cárcel no te lleven.
Que
el puesto lo ocupo yo.
Y
en sueños te vea venir
en
la celda “castigao”,
juzgándome
muy orgulloso
de
estar por ti “encerrao”
Y
el día que sea libre
te
enteres que te he “querío”
¡Yo
me encerraría mil veces
para
ser de ti el “marío”!
Ve
diciéndole a la gente
que
“pecao” no he “cometío”
que
sepan que yo estoy preso...
por
mucho haberte “querío”
Y
si nunca tú me olvidas
no
me importó estar “prendío”,
yo
me moriré feliz
sabiendo
que me has ”querío”.
¡AY!
LAS ROSAS DE TU...
Una
imagen indefinida,
Una
realidad soñada.
Una
pena retenida,
Una
persona amada.
Un
pelo “pa” acariciar
encima
de la almohada.
Unos
labios “pa” besar
allá
por la madrugada.
Y
unos ojos “pa” decir
lo
que la boca callaba.
¡Ay
las rosas de su pecho!
¡Ay
las flores de su vientre!
¡Ay
las sedas de su piel!
¡Ay
manos para recorrerle!
De
la gloria, hasta el infierno.
De
la pena, a la alegria.
De
sentir poder tener.
De
no sentir... la agonía.
Un
deseo es explorarle
desde
su cima, a... su sima.
Un
anhelo es disfrutarla
pero
sintiendo la estima.
¡Ay
las rosas de tu pecho!
¡Ay
las flores de tu vientre!
¡Ay
las sedas de tu piel!
¡Ay
manos “pa” recorrerte!
¡COMO
TE PARIÓ TU MAMA!
¡Ay,
quién fuera un espejito!
Donde
se mire tu cara.
Donde
pintaras tus labios.
Donde
abrace tu mirada.
Qué
gusto si me empañara,
y que
sintiera tu piel
cuando
la piel de tus manos
me
lave con agua clara.
Qué
gusto cuando te viera
despojarte
de tus sedas,
haciendo
pícaros guiños
a
tus sábanas mozuelas.
¡Qué
pena!
Cuando
tu luz se extinguiera,
dejándome
en las tinieblas
por
dentro... y por fuera.
Soñando
toda la noche
esperando
la mañana,
“pa”
que reciban tu luz
las
tinieblas de mi alma.
Y
después de despertar
mi
ilusión imaginaba:
Poder
verte vestida... ¡Como
te parió tu mama!
Y
QUE TE CONDENE UN JUEZ...
Las
olas del mar devuelven
menos
de lo que les di.
¿Por
qué no me traen los besos
que
en su orilla te ofrecí?
Y
todo lo que decías
al
estar “enamorá”,
que...
casi dabas la vida
sin
yo a ti pedirte “na”.
¿Y
dónde estan tus caricias?
¿Y
adónde fueron tus besos?
¿Y
los granitos de arena
que
yo limpié de tu cuerpo?
Aquellas
noches de luna
de
tinieblas se han cubierto,
dejándome
desolado y
recordando tu aliento.
¡Pena
que yo no maldigo,
aunque
ya no tenga “aquello”!
¿Quien
me quita lo que tuve...?
¡¡Aunque
solo sea un recuerdo!!
A
juicio te llevaría,
y
la luna por testigo
“pa”
manifestar jurando
que
yo me moría contigo.
Y
un juez justo te condene...
¡A
que tú vivas conmigo!
Si
no pude ser tu amante...,
dime
que camino sigo.
LA
CAMPANA
Me
hablaron de una campana
que
tocaba por la vela.
Ese
es su nombre de pila,
siempre
está de centinela.
Su
imagen era al despertar
como
si fuera una zambra.
Y
hacía que se soñara
al
sonar de su campana.
Esa
torre dominante
protege
a los “granaínos”.
Y
nos despierta el silencio
que
sin oírla sentimos.
Aún
recuerdo aquellas noches
que
a las doce ella tocaba,
y
repetía por el alba
“pa”
que la vega regaran.
Yo
crecí viendo la Alhambra
y
esa torre con campana,
y
ahora me muero de rabia
de
que al irme no llorara.
El
día que yo me muera
¡Dios
quiera que sea en Granada!
y
si acaso me incineran
que
me suban a la Alhambra.
Desde
la Torre de la Vela
mis
cenizas sean echadas
y
que reposen allí...
entre
el Darro, la Alhambra y el Albayzin.
MI
SED SE QUEDÓ SIN AGUA
Y
hasta se apagó la luna.
Y
hasta mi estrella... “perdía”.
Y
hasta el canto de los grillos
con
mi pena enmudecía.
¿Dónde
está ese resplandor
que
en el agua se veía?
¿Dónde
está mi luz de estrella
que
me alumbra cada día?
¿Y
dónde están las dulzainas
que
por las noches sentía?
La
ceguera de mi mente,
el
silencio del corazón,
y
los brotes de mis venas
me
hacían perder la razón.
Mi
instinto vagando en pena
corría
por el Albayzin.
¿Dónde
estás, mi reina mora,
como
hurí de mi jardín?
Aquellas
noches... la luna,
al
mirarnos sonreía.
¡Sabiendo...
lo que sabía!
Fuiste
tú aljibe de agua
que
“pa” mi sed... yo bebí.
¿Dónde
estás, mi reina mora,
como
hurí de mi jardín?
Y
A VECES SE QUEDA FRÍO
Corazones
que achicharran
por
razones de pasión.
Y
otros quizás “condenaos”
por
frialdad, sin razón.
También
existen calientes
que
es fundamento normal,
preparados
“pal” rechazo
de
ignorancia en el amar.
¿Por
qué se queda de hielo
a
veces un corazón?
¿Por
qué no encuentra consuelo
sabiendo
que no pecó?
¡Dolor!
Dolor y dolor.
Exaltación
de la pena.
Fanatismo
de sufrir.
Paroxismo
de condena.
Rapto
de un pensamiento
sin
descanso en padecer,
para
poderlo enterrar
por
negado en comprender.
Conmemoren
un corazón
que
no lo ha “tocao” el penar,
“pa”
poderle suplicar
que
bien nos enseñe a amar.
¿POR
QUÉ NO VUELVES?
Como
cojín de alfileres,
corazones
rojos “clavaos”.
Como
sudario de pena
acaban
siendo “moraos”
De
aquel color moradito
podría
ser la “lunita”,
con
los brillos de un jazmín
en
su cara tan bonita.
Pleitesía
a los corazones
que
estén o no estén “clavaos”.
Porque
todos se revientan
si
no se sienten “amaos”.
Chantaje
de amanecer
entre
las sabanas frío.
Como
hielo que te quema
despues
de haberla “tenío”.
¿Y
por qué me arrebataste
lo
que fue loca pasión?
¿Huiste
por la mañana
como
se esfuma el ladrón?
Pena
que no vuelva a ver
la
palidez de tu cara.
Tampoco
oírte decir...
¿Volverás
otra madrugada?
¡MALDITA
SEA LA PUERTA!
De
pena lloraba un alma
saliendo
del corazón.
Era
el sufrimiento amargo
por
un camino que erró.
¿Alma
que se condenó en la vida?
¿Qué
sufrirá en el infierno?
¿Alma
que penó en la gloria?
¿O
quizás sea fuego eterno?
¿Fue
acaso una vida larga?
¿Fue
negra como el averno?
¿Fue
oscuridad y fue tinieblas?
¡¡Fue
una vida de tormento!!
Ni
placeres, ni contrario
harán
que el final se tuerza.
Aunque
de flores se duerma,
de
horrores lo hará despierta.
¡Maldita
sea la puerta
que
cierra una vida incierta!
Qué
más da pongan “candaos”
¡Para
la muerte está abierta!
Después
de tantos pesares...
¡Ni
demonios, ni muerte, ni puerta!
Cuando
se apaga el alma...
¡La
vida vive desierta!
¿UN
SUEÑO?... ¡QUÉ MÁS DA!
Igual
que ese colibrí vistoso
que
vuela de rama en rama,
que
hace alarde de colores
“pa”
conquistar a su dama.
O
la prima y el bordón
de
la guitarra, que rasgueando,
hace
se arranque cantando
y
al final calle llorando.
O
una garganta “ajogá”
después
de decirte ¡¡Guapa!!
Pensé decirte... ¡clavel!
“pa”
ponerte en mi solapa.
O
un collar “jecho” con ramas
que
tú lucirías dichosa
del
árbol que cierta noche...
¡¡Tú
quisiste ser mi esposa!!
O
tantas y tantas cosas
como
yo sueño de ti,
y
al llegar mi despertar...
¡una,
a una las perdí!
¿O
quizás exististe?
¿Pesadilla?
¿Fantasía?
¡Qué
más da!... si soñando fuiste mía.
Poemas del libro:
¡Qué linda!
Poemas del libro:
¡Qué linda!
ESO
ES PERDER
¿Por
qué me niegas tus besos,
y
tu piel a piel, también,
y
tus mejores palabras,
y
el generoso querer?
Yo
quisiera comprender
este
incierto proceder.
¿Olvidaste
las virtudes
que
te dieron al nacer?
¿Dónde
está tanta bondad
que
presumías tener?
Quiero
ayuda y ayudarte
para
podernos querer.
El
tiempo se va pasando
Y,
sin duda… ESO ES PERDER.
LÁGRIMAS
DE MUJER
¡Lágrimas,
lágrimas,
lágrimas
de mujer!
Yo
quisiera embalsamarlas
“pa”
que no se “puean” perder.
Enmarcarlas
con suspiros
que
me provocas sin fin.
Y
poder acariciarte
cuando
esté lejos de ti.
Al
sentirme triste y solo,
enseñaré
el corazón.
Aunque
viejo, sí lo tengo:
¿Tanto
malo provoco?
Yo
no quiero que tú llores
aunque
pierda tu recuerdo.
Lo
que quiero es… que me quieras,
¿es
mucho, si pido eso?
Aunque
viejo el corazón,
debías
ver cómo lo tengo.
Y
que tus manos lo abrieran,
y
vieras que sentir, siento,
y
acariciaras mi sangre,
y
vieras lo que merezco.
Y
hasta el día en que me muera
seguiré
diciendo esto…
Lo
que quiero es que me quieras.
¿O
ES MUCHO SI PIDO ESO?
NO
TE PIDO UN BESO
Cuando se quiere querer,
algo
tienes que ofrecer.
Yo
te ofrezco corazón
“pa”
que me puedas querer.
Pensarás
que no te quiero
si
yo no te pido un beso.
Es
muy fácil de explicar:
quien
quiere no pide besos,
quien
quiere los besos da.
Un
primer beso
llena
el alma,
llena
el corazón.
Y
el último… lo rompe todo.
¡Quisiera
morirme,
debiéndote
un beso!
BESOS
O RECUERDOS
Besos,
besos, besos.
De
ti solo quiero besos.
Besos
que llenan mi alma.
Besos
que dejan recuerdos.
De
ti solo quiero besos.
¿”Pa”
qué quiero más recuerdo…
que
el recuerdo de tus besos?
Nunca
pensaba estar preso…
Y
ahora lo soy de tus besos.
Besos
para quererte querer.
Besos
para contigo vivir.
Besos
para soñar con el cielo.
Y…
el cielo lo eres “pa” mí.
Como
estrella “plateá”
contigo
mucho soñara,
aunque
me quedara ciego
a
tu luz siempre mirara.
Siempre
te busqué en el cielo
y…
en la tierra te encontré.
Y
me diste tu cariño.
Y
me diste tu ternura.
Y
me diste lo que me diste:
¡Una
amistad sin censura!
Ahora
quiero que me quieras.
¡ESO
SERÍA LA LOCURA!
Un
rosario de perlas
tú
debieras ser,
“pa”
poder rezar contigo
una,
otra y otra vez.
Y
tu carita de seda
como
el resto de tu piel,
y
tu sonrisa ternura,
y
tus besos…
¿Cómo
serían tus besos?
¿Y
tu amor?
¿Y
tu cariño?
¿Y
tu soñar?
¿Y…?
¡Dios
mío…, no puedo más!
Serás
como quieras ser:
un
rosario de perlas
“pa”
poder rezar contigo
una,
otra y otra vez.
Y,
si “pueo” rezar contigo,
te
pediría tu olor,
y
acariciaría tus manos
“pa”
sentir la piel a piel
con
ese color de miel,
y
tu pelito de seda.
Y
si encendieras tu fuego,
yo
tu fuego apagaré,
una,
otra y otra vez.
Y
si “pueo” “rezar” contigo,
yo
contigo rezaré.
UNA,
OTRA Y OTRA VEZ.
TENGO
UNA ESTRELLA “PARTÍA”
Estrella de mi ilusión.
Princesa
en mis pensamientos.
Guapa
para mis ojos.
Reina
de mi corazón.
Yo
quisiera, vida mía,
que
un poco fueras “pa” mí, y tus manos me acaricien,
y
un susurro de cariño,
y
unos besos de ternura,
abrazarnos
como niños
y
la “estrellita”… nos cubra.
¿Por
qué tú me gustas tanto
y
tanto sueño contigo,
me
compensas suficiente
con
dejarme ser tú amigo?
Dame
un poco de tu tiempo
sin
que la luna nos vea.
Para
que sienta tu aliento.
Y
la sangre de tus venas.
Y
que me des tantas cosas
que
no me acuerde de penas.
Y
que encendieras tu fuego
aunque
con él me quemara.
Ardiendo
que me muriera
por
bueno… yo lo daría,
¡Qué
más da cómo me muera!
SI
PUDE TENERTE MIA.
Poemas del libro
"Poemas nacidos del corazón"
PUÑALES DE PENAS
En esa fragua
gitana
Donde forjan la
amistad,
Donde retuercen
los hierros
Donde se suele
cantar.
Yo mandé
para templar
De acero mi
corazón,
Pero mejor temple
dieron
Al puñal que me
mató.
Puñales de
penas son
Los que te hieren
el alma,
Puñales que
clavan,
Puñales que
sangran.
¡Aquí esta
mi pecho,
Por si lo quieres
matar!
¡Igual da morir
de pena
Que morir de
“puñalá”!
Y como vaina
de penas
En él se quede
“clavá”.
Sobre el yunque se
forjaba
De penas la soleá.
-->
LA GITANILLA
Esa gitanilla
guapa
Que por mi calle
pasaba,
Con su pelito
azabache
Lo mismo que su
mirada.
Esa muñequita
linda
Con su blusa de
lunares,
Con su falda
“colorá”
Y zarcillos de
corales.
De madera su
collar,
Sus pulseras de
madera,
De madera sus
tacones,
Y de nácar su
peineta.
Esa niña
enamoraba
A quien osara
mirarla,
Sus labios color
de sangre,
La sonrisa de
naranja.
Ese regalo de
Dios
A mi la “vía”
me daba.
Cuando sentía sus
pasos,
El alma se me
escapaba.
¡Esa
gitanilla guapa
Que por mi calle
pasaba!
EL ROMANCERO
GITANO
¡Federico,
Federico,
Estoy en el
avellano!
Quiero aprender lo
que sabes
De tragedias y
gitanos.
De tu
Antoñito “el Camborio”
Al que tú hiciste
vivir,
Y le quitaron la
vida
Cerca del
Guadalquivir.
De tú
preciosa y el aire
Que, sátiro, le
decía:
-Niña, deja que
levante
Tu vestido para
verte.
De la que era
mozuela,
Pero tenía
“marío”,
Y sus muslos se
escapaban
Mitad lumbre,
mitad frío.
-¡Ay,
Federico García,
El de Soleá
Montoya!
Solea de mis
pesares
Caballo que se
desboca.
-¡Ay, ay,
Federico!
De tus peregrinos,
Que los casó el
Papa
Porque eran
primos.
-¡Ven,
Federico!
A la Fuente del
Avellano,
Seguro que aquí
pariste
¡¡El romancero
gitano!!
¿DE QUÉ
HABLARÍAN?
Fresquito en
la plaza nueva
Junto a la fuente
del agua,
Vigilante está la
Alhambra
Y la iglesia de
Santa Ana.
Mi carrerita
del Dauro,
Ese río de sangre
y plata,
Con penas de los
gitanos
Y con olores de
albahaca.
Paseito de
los Tristes
Con sus puentes a
caballo:
Uno el de las
Chirimías
Que parecen estar
tocando.
Al otro
puente le dicen
El del Carmen de
la Fuente
Con historias
desgraciadas
Que recordar no
merece.
Cuestecita de
los chinos
Junto a la del
Avellano,
Que según cuentan
los libros
Tertulias se
celebraron.
Se reunían
pintores,
Músicos,
escultores,
Escritores, y
poetas,
También doctores
en letras.
Sentados o
paseando
Quién supiera qué
decían.
¿Serían cosas de
gitanos?
¿Serían de la
morería?
Fueran unas,
fueran otras,
¡¡Qué grandes
cosas dirían!!
¿Qué te
pasa, corazón,
Que me tiemblas
como un niño?
¿Qué te
pasa, corazón,
Es que te falta
cariño?
¿Qué te
pasa, corazón,
Es que no quieres
vivir?
A ti siempre yo te
entiendo
¿Pero me
entiendes tú a mí?
Quiero todo
lo que quieres
¿Pero…nos
quieren así?
¿Podremos seguir
viviendo?
O nos dejamos
morir,
Ni de noche
ni de día
Nuestra vida vale
“ná”
Fue tan grande mi
pecado
Para tenerla
“amargá”.
Le pediría
tiempo al tiempo
Pues el tiempo te
lo da,
Cuando el tiempo
me lo dé,
No
tendré tiempo “pa na”.
DILE LUNA
-Dile, luna
si la ves,
Que yo me muero
por ella.
-Dile, luna
si la ves,
Que me dejó sin
estrella.
-Dile, luna
si la ves,
Que por ella me
moría.
-Dile, luna
si la ves,
Que es mi sueño
cada día.
-Dile, luna
si la ves,
Que de amor me
estoy muriendo.
-Dile, luna
si la ves,
Que se acabe su
silencio.
-Dile, luna
si la ves,
Que yo espero su
mensaje.
¡¡AUNQUE ESTÉ
EN EL CEMENTERIO!!
PERDIÓ SU FLOR
De noche. Al
salir la luna
Enciende su
resplandor,
Para guiar a la
niña
Que pasea con su
amor.
Alumbra los
callejones,
Alumbra los
cobertizos,
Para ir dándole
luz
A la niña de los
rizos.
De la niña
es buen guardián,
Siempre cuidando
de ella,
Dejándole algún
“rincón”
“Pa” que su
amor se estremezca.
Así será
confidente
Cuando peque con
pasión,
Esa niña de los
rizos
Que sin su flor se
quedó.
De nombre le
puse luna
Noche y alba, de
apellidos.
Cuando recuerdo a
la niña
Me hace perder los
sentidos.
No es pena lo
que yo siento,
Sino tristeza y
dolor.
Que perdiera su
pureza
La niña de tanto
amor.
SUEÑOS “PA”
SUFRIR
Son las penas
un torrente
Que por mis
lágrimas salen,
Recorriendo las
mejillas
“Pa” que tus
besos las paren.
Yo no le temo
al morir.
Le temo al vivir
sin ti,
El poder estar
contigo
Eso para mi
es…VIVIR
Él soñó
que lo olvidaba
Y de morir lo
pensó.
Al recordar su
cariño
Despierto se
consoló.
Aire que te
acariciaba
Y que tu cuerpo
envolvía,
Se llevaba tu
perfume
Con ello sufrir me
hacia.
Aire que
llegas
Aire que
sentí
Aire que te
fuiste
Aire “pa”
sufrir.
Te sentí como
brisa,
Te tuve como aire,
Te fuiste como un
ciclón,
Te llevaste mi
corazón.
POBRE LOCO
En un jardín
vi una rosa
Que su tallo
cimbreaba,
Sobresaliendo de
todas
Las que allí se
cultivaban.
Era de color
trigueño
Envuelta como de
tul,
Con un tamaño
perfecto
Rebosante de
salud.
Seguro que el
jardinero
Que la cultivó al
nacer,
La trató con
mucho esmero
“Pa” que
aprendiera a querer.
Yo pensé:
¿esto es un sueño?
Y así me puse a
soñar,
Cerré suave mis
ojos
Y mi mente eché a
volar.
La acaricié
tiernamente
Para que no me
pinchara,
Le dije cosas
bonitas,
Ella se
ruborizaba.
Me contestó
con dulzura
Diciendo que yo
mandaba.
Me ofreció
su terciopelo
Con suavidad me
entregó.
Me embriagó
con su perfume
Y sus espinas
quitó,
Se prendió
de mi cintura
Se abrazó a mi
corazón.
Aquello fue ¡la
locura!
Y así mi amor
respondió.
Rosa de
pitimini
Nacida de madre
guapa,
En tierra de
Andalucía
Con buena mano
sembrada.
La mejor
tierra del mundo
Donde nacen tantas
flores,
Vergel donde tú
naciste
Para amor de mis
amores.
¡Flor de mi
corazón!
Cuántas cosas yo
daría,
Para ser tu
jardinero
Y cuidarte noche y
día.
Seguro que
nacerían
Pensamientos y
alhelíes,
Clavellinas de
“Graná”
Y claveles de
Motril.
Nardos,
jazmines y rosas
Eso sería el
morir.
Todo ello cuidaría
Con tal que fueras
“pa” mí.
Me olvidaría
de este mundo
Y quererte solo a
ti.
Cuando con
tanto cariño
A la rosa
acariciaba,
Se impuso la
realidad
Y mi mente
despertaba.
Sentí
desesperación
Ver a mí rosa
alejarse,
Y decir con
amargura:
-Pobre loco, de
una flor enamorarse,
Seguí
mirando a la rosa,
Que despacio se
alejaba,
Sobre un sendero
de lágrimas
Que sus pétalos
derramaban.
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